10 febrero 2008

Esto no pasó así.

Me parece que te he visto, me dijo. Yo no le creí, pero lo disimulé con una sonrisa. Todo se disimula con una sonrisa, pero eso no se lo dije. ¿A dónde vamos?. Y yo que sé. Caminemos; caminamos. Una hora y no la sentí. Santiago por la tarde, Santiago un día sábado y en enero, Santiago vacío, mi ciudad, el aire que respiro a diario, las calles que me recuerdan a viejos paseos que quiero y no quiero recordar. Una hora más y seguíamos caminando. Yo estaba a gusto. Lo miré, para ver si él al menos sonreía: nada. Pero seguimos caminando, así que presumí que no iba tan mal. Una vuelta y seguimos caminando. Cuatro horas. Creo que podría haber durado más, me hubiese gustado que durara más.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tb keria ke fueran mas de 4 horas...pero creo k fueron las necesarios..... las suficientes como para no sentir el tiempo....

Caminar siempre me parece obsesivo... sobretodo si es en silencio y solo observando los gestos de nerviosismo inerentes al primer paso....

La sonrisa disimula....y otras agradece....

You make me feel Good.....

Anónimo dijo...

mmmmmm...

Anónimo dijo...

yo no entiendo nada acá!! :P pero quiero entender,jojojo....
sólo vine a saludar
y si quieres, me llamas uno de estos días y comemos helado (y mi dieta se va a la punta del cerro T_T )

Lissette