01 agosto 2007

fotos

Un homenaje póstumo a mi abuelo y un homenaje a mi -en vida pero no conciente- abuela.

El valor de su presencia en mi vida en incalculable, en primer término, porque si ellos no se hubiesen encontrado y decidido formar familia, mi mamá no estaría y yo no estaría. En segundo lugar, mi abuela es hoy una de las personas de las que más estoy aprendiendo, la que más me inspira a vivir con fuerzas renovadas, a aprovechar los siempre escasos momentos que tenemos para compartir con las personas que amamos. No es exageración decir que mi vida no sería la misma si ahora no me levantase cada día escuchando sus palabras que, si bien no tiene mucha coherencia para el resto de la humanidad, me refieren siempre a la fugacidad de lo que vivimos. No basta una vida para ser humano. Eso al menos me consuela frente a la realidad de que mi Margo no vive hoy con su mente en la tierra y que yo no puedo seguir escuchando las mil historias de su infancia que solía contarme.

El tiempo es innasible. Pero siempre queda algo que nos sujeta a los recuerdos.


1 comentario:

val.dria dijo...

agradcimientos especiales a la Paulina, por escanear las fotos para mi... ella es una de la personas que entiende lo que significa toparse con personas como la Margarita.