05 enero 2007

captadora I

haciéndome la buena, busqué pega pa ayudar en algo en mi casa...
al menos cumplo con haber desaparecido.


33 grados en la capital y yo en mi primer día de trabajo, probando mi voluntad. Ante mis intentos de ganar dinero, caí en las redes del capitalismo y, con ello, me veo obligada a contribuir a que los Solari-Falabella se sigan llenando los bolsillos a costa de que miles de incautos pobladores se suscriban a CMR. Me dan escalofríos. Mi primer recorrido fue en las calles de San Bernardo, cerca de la población El Manzano. Mis únicas palabras describiendo el ambiente: ¡durísimo! (con entonación incluida). Mientras recorría aquellas calles repletas de perros, viviendas de no más de 30m2 y al menos cuatro personas dentro de ellas, me daba vueltas la interrogante acerca de que cresta hacia yo ahí. Mis compañeras de labores lo tomaron también con dificultad, aunque fueron capaces de doblar la cantidad de suscripciones que con esfuerzo yo logré. No tengo claro si no pude hacer más por mi turbación inicial o porque me enternecían las historias que las personas me contaban y me quedaba mucho rato escuchándolas. De un momento a otro me trasladé a otra realidad, un mundo que desconocía, pues nunca mis pasos se habían guiado en dirección a una población, hacia aquellos barrios marginales y marginados.
Aquellos lugares sólo eran parte de mi realidad cuando, obligada por los test de actualidad, me paseaba por los noticiarios. En sensacionalistas titulares, daban cuenta de asaltos, baleos que cobraban victimas inocentes, violencia con o sin justificación. De golpe me hallé en aquellas historias, pues a media cuadra de donde estaba, un hombre agredía con no-sé-que arma a una mujer. Al rato, ella volvía con una pistola escondida en sus bolsillos, en una imagen tétrica: cuatro mujeres caminando a su lado, ella con cara de furia, su polera teñida de sangre, gente conciente de que pronto ocurriría una pelea, una advertencia para que nos alejáramos de ahí: la venganza no se haría esperar.
El resto del día fue menos intenso, pero no por eso menos agobiante. Desconozco lo que pasará en los próximos días, sólo sé que mañana recorreré calles de La Pintana.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me alegro de que ya hayas encontrado trabajo...
pero al lugar que te mandaron!
no tienen consideración
en fin...
espero que te vaya bien
aioz*

Anónimo dijo...

Duro yo tambien aqui buscando pega, es fuerte ver eso ahora que leo lo que escribiste nunca hemos hablado de donde trabajo yo cierto .osea no trabajo, si no participo en mi organizacion unca te he hablado de eso, fuerte muy fuerte saber que para la navidad una niño pide que su pap siga siendo un buen cartonero o que a menos de media cuadra de un parque para niños se estan peleando con palos y sables enormes, o que en ese mismo parque las niñas tuvieron que presenciar a plena luz del dia dos locos "poniendole gueno" y mil otras cosas mas como violaciones y eso es fuerte cuando te das cuenta que uno se queja por tontesras y que hya otra realidad otro contexto y otras historias de vida que estan muy lejanas a las nuestras y practicamente vivimos en el paraiso en comparcion de las otras personas, a mi lo que siempre me aflije es que todos mis niños tiene que vivir sumidos en eso en allanamientos a sus casa por ke el hermano o el pap son traficantes.... uff en fin nada pos que bkn que estes ganandos unos pesitos par ti y tu family nos vemos pronto
bezote